Martes, 17 Noviembre 2015 23:41

Leche, chivo y la cabra gorda

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Muchas veces tiene uno tantas cosas que hacer que no se llega a todo ni que te pegues patadas en el culo. Lo que es tener leche, chivo y la cabra gorda, un no poder. Así llevo yo el mes de noviembre desde que ha empezado y no parece que afloje en breve, al menos hasta que no intente mi MMP en la Media Maratón de Los Palacios el día 13 de diciembre. Como muestra el pasado día 7 de noviembre:

Durante el mes de octubre intenté organizarme el calendario para no tenerlo muy agobiado, así que voté por hacer la entrega de premios de la Liga Andaluza de Parapente, de la que formo parte, para el día 7 de noviembre, ya que no coincidía con más acontecimientos importantes. Para desgracia de mi agenda, me cambiaron de fecha una cita ineludible, la II Maratón por Relevos, y lo pusieron... pues también el 7, mira que bien. ¿A que falto? Pues, evidentemente, a nada: un fin de semana de relax, vamos.

La II Maratón por Relevos es una de mis pruebas favoritas, si no la preferida, del calendario. Espero que siga organizándose durante mucho tiempo, e intentaré hacerla mientras el cuerpo lo permita. Es una carrera diferente, especial, en la que puedo disfrutar corriendo con los amigos (que sí, que lo puedo hacer en cualquiera, tampoco es novedad) y con mis hijos (esto sí es novedad). Lo normal cuando vas a correr con niños es que corran primero ellos y después los mayores, pero en esta prueba corremos todos juntos y revueltos, desde los que hacen menos de un minuto por vuelta y bate su equipo el récord del mundo de maratón hasta los que tardan casi 3 minutos en hacerla y tardan... lo que tarden, ¿acaso importa? Nosotros nos lo planteamos como un día festivo para pasar con amigos, llevando una carpa para darnos sombra, mesas y sillas, juegos para los niños, comida... Formamos el equipo y luego “interpretamos” las reglas incluyendo dentro del equipo todos los niños que encarten. Este año éramos 8-9 adultos y hasta 10 niños han participado con nosotros. Esto tiene su parte buena y su parte mala: la buena es que los niños se divierten una pechá, no hay nada mejor que que haya muchos niños para que se entretengan. Lo malo es que no se cansan y los mayores tardamos un siglo en poder hacer un par de vueltas, con el enfriarse y volver a pegarse el calentón que eso supone. El año pasado me organicé para hacer series más o menos seguidas, pero con apenas 5-6 compañeros de fiar no me atrevía a centrar el esfuerzo en un rato, así que la mayoría nos vimos “pringados” durante 3 horas para hacer aproximadamente 10 minutos y volver a casa con las piernas bien duritas. Me lo pasé genial, eso sí, pero las piernas como palos.

¿A casa? Va a ser que no, que a casa no, a Villanueva del Trabuco a comer con otro grupo de amigos y a entregar los premios de la LAP 2015, ¿quién dijo miedo? Y lo peor de estas reuniones es que siempre acaban igual, tarde y mal, y este año tampoco ha sido una excepción. Lo peor de que acabe la LAP es que vienen varios meses de volar poco y mal, así que me desquitaré corriendo mucho y bien.

En definitiva: madrugar, tres horas al sol, piernas duras, dos horas de coche, pechá de comer y llegar a casa molido para un día perfecto rodeado de la gente que más me importa, mi familia, y de una enorme cantidad de amigos a los que tengo que agradecer que lo sean y que estén ahí para poder disfrutar de días “relajados” como este 7 de noviembre. Y el domingo a entrenar, que el 13 de diciembre está aquí YA.

Visto 3697 veces Modificado por última vez en Miércoles, 18 Noviembre 2015 23:19

1 comentario

  • Enlace al Comentario Fran Miércoles, 18 Noviembre 2015 13:45 publicado por Fran

    Y que no lo pasa bien la gente en esa prueba, verdaderamente es una jornada de convivencia magnifica donde da tiempo para risas, quedar, organizar entrenos futuros, incluso ligotear un rato y hasta correr....fijese usted!!!

    ;-))

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